Rodeado por imponentes montañas de roca caliza que se abren para que corran las aguas del río del
Nacimiento y del arroyo BenaIfí, la población de Ubrique nos produce, al divisado desde la
carretera, una sorprendente impresión que la convierte en uno de los pueblos más atractivos de la
serranía gaditana.
Su trazado urbano se inicia en la zona alta, adaptándose a la
sinuosidad del terreno, y en donde se encuentran los monumentos más antiguos como la Iglesia de
Jesús, conocida anteriormente como Capilla de San Sebastián, edificación iniciada en el siglo XVI,
situada en la plaza del Jardín. También la Iglesia de San Juan de Letrán, construida en el siglo
XVII, y ubicada entre la calle Real y la plaza de San Juan, así como el Convento de Capuchinos,
construido en el siglo XVII, situado en la calle Miguel Reguera y que llegó a ser un importante
centro cultural en el que se formaron oradores y misioneros de gran renombre, como Fray Félix José
de Ubrique, el Beato Diego José de Cádiz y el Padre Buenaventura de Ubrique.